Marco Longari, fotógrafo jefe de la AFP para África, ha vivido desde 2014 en Johannesburgo. Cuando el aislamiento empezó en marzo pasado, decidió hacerse de una cámara fotográfica de gran formato para contar a la ciudad en "confinamiento", aprovechando la calma que le permitió trabajar con concentración y movimientos más lentos, requisitos necesarios para la fotografía análoga. Pero en la gran ciudad africana con un mercado minímo para este tipo de cámaras sólo había dos cajas de película... en blanco y negro. Armado con su máquina plegable, un paño, una celda para medir la luz y un trípode, hizo un trabajo que se traduce en el espíritu de una ciudad que se había vaciado de sus sonidos...como si hubiera perdido su color. Una narración que lleva a leer y escuchar.