La ira amarilla vista con ojos sirios

París-- De las miles de personas que han presenciado las protestas de los "chalecos amarillos", tres hombres jóvenes tuvieron una perspectiva muy diferente.

 

Con cámaras en la mano, estos tres fotógrafos se divirtieron durante las manifestaciones, intercambiando miradas cómplices, sonrisas y bromas cada vez que se cruzaban. Pero a veces, un recuerdo doloroso o una reflexión filosófica opacaba la alegría. 

Ellos son tres sirios que han visto morir a sus amigos y seres queridos, mientras sus pueblos se reducían a ruinas. Tras escapar de la guerra, cubrieron la violencia en París. Con una sonrisa.

Las manifestaciones de "chalecos amarillos" en Francia se alargaron por varias semanas, convirtiéndose en uno de los peores disturbios que el país haya visto en décadas, con cientos de arrestados, daños equivalentes a millones de euros y diez personas muertas. La policía ha lanzado gas lacrimógeno, cañones de agua y granadas paralizantes. Los peores daños se produjeron a fines de noviembre y principios de diciembre, cuando vándalos y buscapleitos se unieron a las protestas originales que reclamaban por la caída en el nivel de vida.

"Chaleco amarillo" en París, el 1 de diciembre de 2018 (AFP / Abdulmonam Eassa)

Abdulmonam Eassa -Cuando pensaba en mi nueva vida en Francia, imaginaba una existencia tranquila, reconstruyendo mi rutina al tiempo que aprendía un nuevo idioma, hacía nuevos amigos y disfrutaba vivir en un país en paz. Nunca pensé que vería escenas que me retrotraerían a enfrentamientos militares en los Campos Elíseos.

Soy fotógrafo y durante siete años documenté el descenso de Siria al infierno. Los últimos dos meses que pasé en Guta, el lugar donde vivía, fueron particularmente desgarradores.  

Vi morir amigos, escuché el grito animal de padres que veían a sus hijos en una morgue, corrí por las calles cargando a un niño pequeño envuelto en llanto y con un tobillo fracturado, cuya madre acababa de ser asesinada en un bombardeo. Conocí el hambre, el miedo y la sensación del cuerpo entumecido cuando está completamente exhausto, emocional y físicamente.

En un momento, pude escapar y partir a París. Estoy descubriendo la ciudad y acostumbrándome a vivir sin el miedo de que caiga un bombardeo sobre mi casa. Vivo de tomar fotos porque soy fotógrafo y es lo que me gusta hacer.

"Chaleco amarillo" protesta en París el 1 de diciembre de 2018 (Foto cortesía de Abdulmonam Eassa)

Sameer Al-Doumy -La primera vez que sentí el gas lacrimógeno aquí tuve una sensación cálida en todo el cuerpo. La última  vez que lo había olido había sido ocho años atrás, cuando la opresión siria iniciaba. Dicen que los olores disparan memorias poderosas e inmediatamente empecé a recordar aquellas manifestaciones. En esos años, las protestas eran pacíficas: se trataba de sirios que querían más libertad después de años de dictatura. La policía sólo nos lanzó gas lacrimógeno; no hubo balas de fuego, ni morteros, ni bombardeos. En ese tiempo muchos amigos y familiares estaban vivos. Nuestras ciudades no habían sido bombardeadas y nuestras condiciones de vida eran buenas. Sobre todo eran días buenos.

Esa primera bocanada de gas lacrimógeno me trasladó a ese momento.  

Manifestantes se protejen del gas lacrimógeno cerca de Campos Eliseos en París, el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Sameer Al-Doumy)

Al trabajar en las manifestaciones francesas, no pude evitar compararlas con lo que habíamos vivido antes.

Lo más llamativo es la policía. Entiendo que para los franceses esto es mucha violencia: gas lacrimógeno, granadas paralizantes, armas de control no letales, cientos de detenidos. Pero, para nosotros, la mayoría de las interacciones con la policía eran tan diferentes como el día y la noche.

Quiero decir, aquí, ¡te dejan estar en la zona de las protestas con una cámara! En mi limitado francés, expliqué que era periodista y mostré mi ID. Un oficial me pidió mi acreditación, pero yo no la tenía aún. Así que hice una búsqueda en Google en mi teléfono y le mostré fotos que he tomado. El policía quedó impactado por las imágenes y me dejó el camino libre.

En Siria, si tienes una cámara serás secuestrado por la policía. Allá tienes que mantenerte lo más alejado que sea posible de ellos.

Haciendo un primer plano de la policía. Un uniformado antidisturbios toma fotografías con su teléfono celular cerca de Campos Elíseos en París, el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Zakaria Abdelkafi)

Abdulmonam -- Debo decir que estaba impactado por el nivel de violencia que vi en algunas de las manifestaciones, en las que estaban quemando autos y rompiendo ventanas de las tiendas. No esperaba ese nivel de violencia. Pensé que aquí la gente era civilizada y se manifestaría de manera educada. Nunca creí que habría este tipo de enfrentamientos. Supuse que la policía solo se quedaría parada, mirando. No esperaba el gas lacrimógeno. Lo usaron el primer fin de semana, cuando no había traído nada para protegerme. Tenía el mismo pañuelo que utilice en las últimas semana en Siria.

Nunca en mi vida me imaginé una cosa así en París. En esta fotografía, una llamarada envuelve un coche. Un hombre se está cubriendo la cara porque el auto explotó en el centro de París.

París, 1 de diciembre de 2018 (AFP / Abdulmonam Eassa)

Por supuesto que no puede compararse con lo que he visto en Siria, pero nunca pensé que cubriría explosiones en el centro de París. 

Un día, escuché a la vez una granada ensordecedora, un helicóptero que sobrevolaba la manifestación y un silbato que sonaba casi como un misil aterrizando. Fue entonces cuando me retrotraje a Siria. Solo por un momento. ¿Qué está pasando aquí?, pensé.

Pero aún en medio de todo eso, nadie había muerto. En Siria, al principio las manifestaciones eran totalmente pacíficas, pero mucha gente moría.

En Siria, tenías manifestaciones pacíficas y las personas morían. Aquí tienes manifestaciones violentas y nadie muere.  

Bombero trabaja para extinguir las llamas durante las protestas de los "Chalecos amarillos" en París, el 1 de diciembre de 2018 (AFP / Abdulmonam Eassa)

Sameer -- Cuando los sirios empezamos las primeras manifestaciones solo pedíamos libertad, justicia e igualdad. En el inicio, ni siquiera se trataba de destituir al régimen. Pero ellos empezaron a matarnos de inmediato. Si hubiéramos hecho lo que hicieron los franceses, probablemente no hubieran demorado en lanzarnos armas químicas.

Durante las protestas de París, escuché a un tipo gritando: "¡Esta es la guerra!". Me hizo reír. Te podrás imaginar como suena eso para mí. Esto no es una guerra, hombre. Entiendo que hay más violencia de la acostumbrada, pero esto no es una guerra. Ni siquiera está cerca de serlo.

Una vista del pueblo sirio de Douma, en el oeste de la región de Ghouta, un bastión rebelde al este de la capital, Damasco, después de los bombardeos el 13 de diciembre de 2015 (AFP / Sameer Al-Doumy)

Abdulmonam -- Solo la forma en que los manifestantes se comportaban habla de las diferencias entre los dos países. En París, una vez que la policía cargaba contra la multitud, las personas se alejaban del área, reagrupándose y yendo a protestar o causar problemas a otro lado. No sentían que tenían que escapar. Nadie iba a venir a dispararles.

Tomé una foto de un manifestante que estaba siendo arrastrado por la policía. Había un altercado entre los oficiales y los manifestantes. Un policía corrió y golpeó al tipo con un bastón y entonces sus compañeros oficiales empezaron a arrastrarlo, luego cinco manifestantes vinieron y lo arrastraron lejos de la policía.

Policía antidisturbios arrastra a un "chaleco amarillo". Momentos después de ésto más "chalecos amarillos" rescataron a su compañero. París. 1 de diciembre de 2018. (AFP / Abdulmonam Eassa)

Es algo que nunca sucedió en Siria. Una vez que la policía venía, tenías que correr porque si te agarraban serías asesinado. En Siria, las manifestaciones no terminan con gas lacrimógeno y arrestos. Concluyen con muertes y desapariciones.

No he tenido la experiencia, pero asumo que ser arrestado en Francia no tiene nada que ver con lo que pasa cuando eres detenido en Siria. Aquí, todos saben que nadie va a recibir un disparo si es arrestado, ni morirá bajo custodia.

Sameer -- Me asombró mucho el hecho de que aquí pudieras moverte fácilmente entre ambos bandos: tomar fotos con los manifestantes y luego ir junto a la policía. En Siria, no puedes estar cerca de la policía. No quieren que tomes fotos de nada, así que te arrestan y tu desaparecerás. Todos saben eso. En Siria, se asume que quien toma fotos del lado de la policía es espía del gobierno. Aquí la policía también graba a la gente, pero nadie acusa a los periodistas de espiar para las autoridades.

Un primer plano de un policía antidisturbios con un arma no letal LBD40, durante las protestas en París, el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Zakaria Abdelkafi)

Zakaria Abdelkafi -- En Siria, nunca puedes tener fotos de los manifestantes y la policía juntos. Aquí, tienes sobradas imágenes de manifestantes hablándole o gritándole a la policía. Esto nunca pasaría en Siria. No te aproximas a la policía si eres un manifestantes. Simplemente no se hace.

Policía antidisturbios y un manifestante frente a frente durante las manifestaciones en París, el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Sameer Al-Doumy)

He vivido aquí por tres años, así que sé que incluso con esas manifestaciones no pasaría nada como lo que sucede en Siria. Aquí hay espacio para la libertad de expresión. Me gustaría que en Siria fuese igual. Que las personas pudieran tener la oportunidad de decir lo que quieren para que el gobierno las escuche. Si Siria fuera así, no habría una guerra y el país no estaría destruido.

Abdulmonam -- Al ver las manifestaciones aquí, he comprendido que las personas son iguales en todo el mundo. Están quienes saldrán a las calles para pedir mejores condiciones de vida. Y están quienes no. Esos están satisfechos con sus vidas. En Siria no todos se manifestaron cuando las protestas empezaron en marzo de 2011. Y aquí tampoco. Un día vi a un tipo en una bicicleta. Estaba en medio de los enfrentamientos, todo ardía a su alrededor, se paró para mirar el entorno y luego se fue a seguir con su rutina.

Un ciclista se para a observar las protestas en París, el 1 de diciembre de 2018 (Photo courtesy of Abdulmonam Eassa)

Abdulmonam -- Algo que me impactó en las protestas fue la policía vestida de civil. En Siria, a los tipos así se les llamaba "chabiha". Los franceses estaban incluso vestidos como los "chabiha" sirios. Se colaban entre los manifestantes, agarraban a uno y lo arrastraban. Golpeaban a todo el mundo.

Policías vestidos de civiles, en París el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Zakaria Abdelkafi)

Sameer -- Había una mujer, arrodillada, con las manos alzadas frente a un cañón de agua. La policía abrió el chorro en su contra y le lanzó gas lacrimógeno. Estaba herida. La gente corrió tratando de sacarla de ahí, pero ella se negó. Nunca esperé ver eso. Obviamente era pacífica, no tenía un arma, ¿por qué utilizar tanta violencia?

París, 1 de diciembre de 2018 (Foto de cortesía de Sameer Al-Doumy)

 
París, 1 de diciembre de 2018 (Foto cortesía de Sameer Al-Doumy)
París, 1 de diciembre de 2018. (Foto coretsía de Sameer Al-Doumy)

 

Zakaria -- La foto de una granada de estruendo en la mano de un policía es para mí algo aterrador, simplemente no creo que sea aceptable que la policía la use contra los manifestantes. He visto amigos morir porque la policía usa armas parecidas a estas. Un amigo, un colega periodista, murió a solo unos metros de donde yo estaba. 

Un policía sostiene una granada inmobilizadora cerca de Campos Elíseos en París, el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Zakaria Abdelkafi)

Me encanta una fotografía que tomé de una mujer policía. Ella me vio y sonrió cuando le estaba tomando la foto, lo notas por sus ojos. Para mí,  fue una de las cosas que resumen las protestas. Ella me permitió que le tomara la foto y ayudó sonriendo. Esto sería impensable en Siria.

Un policía antidisturbios hace guardia en Campos Elíseos, en París el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Zakaria Abdelkafi)

Una foto que tomé de un tipo que había sido detenido me enferma. Todo lo que puedo pensar cuando la veo es en cómo fue arrestado mi hermano. Yo estaba lejos de la casa cuando sucedió. La policía vestida de civil, igual a la de París, me fue a buscar. Yo era un periodista que tomaba fotos y videos de las manifestaciones y querían arrestarme. Mi hermano mayor les dijo que yo no estaba. Entonces le pidieron ver su ID y cuando vieron que era mi hermano se lo llevaron. Eso fue en 2012. Desde entonces no sabemos nada de él. No sabemos si esta vivo o muerto. Estaba casado con un hijo.

No vi su detención, pero he presenciado muchas otras y esta foto las simboliza a todas. Este tipo vestía una playera con los colores de la bandera francesa. Unos momentos antes de ser arrestado les decía: "Soy francés y tu eres francés, ¿por qué estás luchando contra nosotros?"

Fuerzas policíacas detienen a un manifestante cerca de Campos Elíseos. el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Zakaria Abdelkafi)

Abdulmonam -- Amigos en casa han visto mis fotos de las protestas de "chalecos amarillos" y bromean: "A donde quiera que vayas te siguen los problemas". Después de vivir tantos años cerca de la muerte, mis amigos y yo tenemos un espíritu muy ligero. Bromeamos mucho.

A veces se preocupan de que Francia acabe igual que Siria. Después de todo, la guerra en casa empezó con protestas pacíficas. Trato de explicarles las diferencias. Un puñado de personas ha muerto fuera de París, pero no hay muertes masivas. Además, la gente solo ha protestado en fines de semana, durante el resto de los días no pasa nada. Esa parte es muy civilizada. 

Después de los disturbios -- policía francesa posa para una fotografía un día después de fuertes manifestaciones de los "Chalecos amarillos" en París, el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Sameer Al-Doumy)

Abdulmonam -- Algunos amigos bromean conmigo diciéndome: "Ten cuidado, no te vayan a matar ahí en Francia". Yo les contesto: "¿Estas bromeando? Aquí es totalmente diferente, terminamos de cubrir una protesta y luego nos vamos a un café a tomar algo".

Manifestantes regresan cápsulas de gas lacrimógeno a la policía antidisturbios durante protesta en París, el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Abdulmonam Eassa)
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Un manifestante "chaleco amarillo" ofrece una rosa durante las protestas en París el 8 de diciembre de 2018 (AFP / Abdulmonam Eassa)

Más de un par de veces la gente nos vio con extrañeza porque nos estábamos riendo. Debieron pensar que estábamos locos porque nos reíamos y disfrutábamos. Una vez, paré para mandar unas fotos a la oficina. La policía lanzó tres granadas de estruendo, a apenas unos metros de mí. Las miré y estallé en una carcajada. Tienes que entender. Nosotros presenciamos cosas horribles. Nuestros amigos han muerto, a veces frente a nosotros. Nuestros seres queridos han desaparecido. Hemos visto mucho dolor, demasiada tristeza. Así, que para nosotros una manifestación en París, incluso si la gente quema autos y lanzan gases lacrimógenos, no es peligrosa.

Porque sabemos que pase lo que pase, no moriremos, ni desapareceremos.

Y trabajamos en equipo. En Siria, estábamos solos la mayor parte del tiempo. Aquí estábamos los tres juntos, con los otros fotógrafos de la AFP. Habiendo tenido la suerte de sobrevivir a la guerra en Siria, esto fue divertido. Para nosotros, fue muy divertido.

Este blog fue escrito con Yana Dlugy en París.

Sameer Al-Doumy, Abdulmonam Eassa y Zakaria Abdelkafi en Campos Elíseos, el 8 de diciembre de 2018 (Foto de cortesía de Abdulmonam Eassa)
Zakaria Abdelkafi
Abdulmonam Eassa
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