"Jihan traía el cabello atado con un elástico blanco atrás de la nuca y las uñas pintadas de un tono rosa resquebrajado. Como cualquier adolescente, pensé. Excepto por lo que dijo, sus palabras estaban muy lejos de lo que diría una adolescente despreocupada", narra Maya Gebeily, corresponsal de la AFP en Bagdad, al hablar sobre una de las niñas secuestradas por el grupo Estado Islámico.
