(AFP / Adalberto Roque)

La muerte de una leyenda

Cuando me enteré de la muerte de Fidel Castro, me quedé un poco incrédulo, no podía creerlo.

Es viernes por la noche y acabo de acostarme. Casi a medianoche recibo una llamada de Roque, el fotógrafo Adalberto Roque Velázquez, uno de los pilares de nuestra oficina de La Habana.

“Fidel murió, Raúl [Castro, su hermano] acaba de anunciarlo en la televisión”, me dice. Y cuelga.

Captura de pantalla de la televisión cubana en el momento en que Raúl Castro anuncia la noticia de la muerte de su hermano, Fidel Castro, la madrugada del 26 de noviembre de 2016. (AFP / Televisión cubana)

Antes de asumir mi cargo, hace poco más de dos años, me dijeron, como a la decena de mis antecesores, que sin duda tendría que cubrir la muerte de Castro.

Pero Fidel se convirtió en una especie de personaje sobrehumano. Su salud era un secreto de Estado estrictamente guardado y no teníamos ningún elemento que predijera su cercano fin, a pesar de que lo esperábamos desde hacía tiempo.

Justo después de la llamada de Roque, bajo, enciendo la radio y nada; la televisión, nada; y en las redes sociales, nada.

¿Pero qué es esto? Esta noticia histórica no está en ninguna parte.

Fidel Castro durante un discurso en la Universidad de La Habana, en septiembre de 2010. (AFP / Adalberto Roque)

No puedo enviar una noticia como esta así, sin más, así que vuelvo a llamar a Roque.

- No veo nada, ¿estás seguro de lo que escuchaste?

- Sí, lo grabé.

- ¿Lo puedes poner para que lo oiga?

- Sí, cuando llegue a la oficina.

- ¿En cuánto tiempo será?

- En media hora.

Es demasiado tiempo. Le pido que vuelva a su casa, desde donde podrá reproducirme el archivo de sonido, incomprensible desde su vehículo.

Una de las últimas apariciones públicas de Fidel Castro, el 13 de agosto de 2016, con motivo de su 90 cumpleaños, junto a su hermano Raúl y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (AFP / Marcelo Garcia)

Entretanto, llamo al jefe de redacción de la oficina, Héctor Velasco. No escuchó a Raúl Castro en la televisión, pero recibió una llamada de otro periodista de la oficina, ‘Rigo’, Rigoberto Díaz, cuya esposa asegura haber visto el anuncio de la muerte de Fidel.

Eso da más seguridad, aunque seguimos sin ver nada en las redes sociales y los medios oficiales siguen mudos. El diario del Partido Comunista, Granma, tardará aún cinco horas en publicar la información en su página web.

Portada del diario Tribuna de La Habana, con la popular frase de Fidel Castro: "¡Hasta la victoria siempre!", el 27 de noviembre de 2016, dos días después de su muerte. (AFP / Yamil Lage)

Instantes más tarde, poco después de medianoche, Roque me llama desde su casa y me hace escuchar el audio.

Redacto el “Flash” desde mi casa y lo envío a la oficina.

Son las 00H16 en Cuba, 04H16 GMT, y en el hilo de la agencia se lee “Murió Fidel Castro (Raúl Castro)”.

El “Flash” es la prioridad número uno de las cuatro con las que cuenta nuestra producción de texto. Es la que permite que una noticia excepcional se adelante en todas las filas de espera sobre la actualidad en los sistemas de información de los clientes.

Con la adrenalina, se me olvidó de firmar con mis iniciales. El periodista de la oficina de París es el que escribe “bur”, la abreviatura de “bureau” (oficina, en francés).

En realidad, es bastante apropiado.

Tuve la oportunidad de escribir esta noticia y siempre me acordaré. Pero detrás está el trabajo de todo un equipo, con sus miembros actuales, pero también de todos los que precedieron, sin olvidar el de “la red” de la agencia, tanto en la sede en París como en otras partes.

Este trabajo se materializa en un dosier enorme, previsto desde hace mucho tiempo y actualizado cada tanto, con su sinfín de notas, gráficos, fotos y videos que ahora van a irrumpir en los sistemas de los clientes de la agencia.

En una peluquería de La Habana, un día después de la muerte de Fidel Castro. (AFP / Yamil Lage)

Me apresuro a la oficina, y aprovecho la media hora de trayecto para dar la noticia a varios diplomáticos. Estén despiertos o no, ninguno está al corriente. En las calles de La Habana, todo está en calma.

El único indicador es que la música, habitualmente omnipresente, se va a silenciar poco a poco y, con ella, la fiesta.

Pero en estos momentos aún poca gente conoce la noticia. Una vez que llego a la oficina, me doy cuenta de que probablemente habremos sido los primeros en anunciarla fuera de Cuba.

Todo el mundo está en la oficina, en plena noche, y se ha puesto a trabajar. Esta movilización resulta impresionante, sobre todo porque es evidente la emoción de mis compañeros cubanos.

Lo más llamativo y lo que sin duda les afecta es la forma elegida para dar una noticia como esta, sin ningún tipo de advertencia y sin ningún detalle más.

La declaración de Raúl Castro duró apenas un minuto, y concluyó con un estrepitoso “¡Hasta la victoria, siempre!”, el conocidísimo lema del comandante.

Une femme lit la presse en fumant son cigare, au lendemain de l'annonce de la mort de Fidel Castro. (AFP / Yamil Lage)
Deux jours après la mort de Fidel, 27 novembre 016. (AFP / Pedro Pardo)

 

Todo el mundo sabía que la salud de Fidel Castro era delicada, pero no se filtraba nada sobre su estado real.

Nosotros solo habíamos recibido una pequeña señal, por decirlo así, la semana antes de su muerte.

Se había reunido con el presidente vietnamita, Tran Dai Quang, pero no recibió al día después al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, a pesar de la fuerte amistad que tuvo con su padre, Pierre-Elliott Trudeau.

Todo esto queda ahora atrás. No pensamos más que en el trabajo. Y cuando paramos, es para pensar en los días que se vienen.

La primera jornada durará más de 24 horas, y sabemos que durante al menos una semana las noches serán cortas.

Dans une rue de la Havane, avec deux graffitis à la gloire de Raul et Fidel. Le 27 novembre 2016. (AFP / Yamil Lage)

La llegada de refuerzos es un alivio. Llegan 11 personas entre periodistas de texto, foto y video.

También es un desafío a la hora de obtener las acreditaciones, encontrar alojamiento, teléfonos, medios para desplazarse. Es difícil ser autónomo cuando se llega aquí sin previo aviso.

Y más vale hacer las cosas de conformidad con las normas, para no arriesgarse a que ocurra como con decenas de periodistas, rechazados por no tener la visa adecuada.

Bougies allumées en l'honneur de Fidel Castro, à l'Université de La Havane, le 26 novembre 2016. (AFP / Yamil Lage)

Al mismo tiempo, el trabajo en equipo es una de mis mayores satisfacciones. Es embriagador pertenecer a una gran casa.

En Cuba, he tenido mucha suerte profesionalmente. He vivido el inicio de la reconciliación con Estados Unidos, tuve una poco frecuente entrevista con el ministro de Relaciones Exteriores y ahora, esto.

Soy un afortunado y estoy dispuesto a compartir esta suerte con quienes me precedieron. Ahora estoy aprovechando un poco su herencia. ¿Por ejemplo? Muchos de mis talentosos antecesores reconocerán su impronta en varios de los papeles sobre Castro.

27 novembre 2016. (AFP / Ronaldo Schemidt)

Este blog fue escrito con Pierre Célérier en París.

Alexandre Grosbois