(AFP / Franck Fife)

Una fiesta estadounidense

París - Los fotógrafos pueden ser irritantes. A veces, solo necesitan una imagen para ilustrar lo que nosotros nos devanamos para contar en notas bastante largas.

Ese fue el caso el pasado 28 de junio, en el Parc des Princes.

Franck Fife, el “fotógrafo 43” de acuerdo al espantoso chaleco verde que le atribuyó la FIFA, dice que tuvo "suerte", que la escena se dio justo frente a él, que estaba "en el lugar apropiado en el momento adecuado". Le pasa seguido... Debería jugar a la lotería más a menudo o ser menos modesto.

Megan Rapinoe en el estadio de Lyon antes de la semifinal Estados Unidos-Inglaterra por la Copa del Mundo, el 2 de julio de 2019 (AFP / Franck Fife)

La jugadora estadounidense Megan Rapinoe abrió el marcador contra Francia en los cuartos de final del Mundial de fútbol femenino. Corrió hacia la esquina del campo y levantó sus brazos al cielo, posando en una suerte de saludo teatral: mentón ligeramente levantado y sonrisa de cera, socarrona, con un aire desafiante.

La foto hace su tour por redes sociales, distorsionada en una serie de montajes. Rapinoe aparece así en la película “Gladiador”, subida al dragón de la princesa Daenerys Targaryen -personaje central de la serie Game of Thrones- y, por supuesto, enfrentada a Donald Trump, contra quien ha tomado una posición pública.

Porque la futbolista convirtió la Copa del Mundo en una plataforma política. El presidente estadounidense "no lucha por las mismas cosas que nosotros", lanzó la que dice ser una "embajadora LGBT", que lucha contra la discriminación y se niega a cantar el himno nacional para denunciar la brutalidad policial contra los negros.

Unos días antes, había anunciado que boicotearía cualquier invitación a la "p... Casa Blanca", por si hiciera falta un título.

Primer gol a Francia de la estadounidense Megan Rapinoe en el partido por cuartos de final de la Copa del Mundo, el 28 de junio de 2019 (AFP / Franck Fife)

Su postura puede resultar confusa para los periodistas deportivos franceses, acostumbrados al discurso hipercontrolado de los miembros de la selección “Bleu”, tanto masculina como femenina. En febrero de 2017, la prensa exprimió la discreta aparición de un jugador, Yohan Cabaye, en una reunión con Emmanuel Macron. ¡Increíble!

Antes de la final en Lyon, cuando Rapinoe, con lentes negros y cabello rosado, bajó del bus de su equipo, transformó una sencilla y casi improvisada ronda de prensa en un discurso sobre el estado de la Unión.

Megan Rapinoe durante la final EEUU-Holanda, el 7 de julio de 2019 en Lyon (AFP / Franck Fife)

La atacante de 34 años recordó a los padres fundadores y al nacimiento de Estados Unidos. "Creo que este país se fundó en muchos ideales excelentes, pero también se fundó en la esclavitud. Tenemos que ser realmente honestos al respecto y hablar  abiertamente de ello, para que podamos reconciliarnos y seguir adelante", sostuvo.

Luego atacó a la FIFA, que "no respeta" al fútbol femenino y podría haberse abstenido de organizar "tres finales" el mismo día (Copa Mundial Femenina, Copa Oro y Copa América) y debería "cuadruplicar" la dotación (el premio en dinero otorgado a los equipos) del Mundial-2023.

Megan Rapinoe saluda a los hinchas tras la aplastante victoria 13-0 de su equipo contra Tailandia, el 11 de junio de 2019 en Reims (AFP / Lionel Bonaventure)

Después de tanta atención, uno podría pensar que esta capitana de equipo convertida en estrella de los medios se ha vuelto inaccesible. Sin embargo, nos encontramos con ella sonriendo en el bar del hotel Lyon Métropole, mientras sus compañeras de equipo salían de la piscina en batas de baño.

El contraste con la selección francesa es sorprendente. ¿Cruzarse a los "Bleus" en su hotel? Ni en sueños.

Las conferencias de prensa francesas se encadenan y se parecen entre sí. La mayoría de las veces los periodistas salen de ellas con un suspiro.

La seleccionadora francesa, Corinne Diacre (izquierda), y la capitana del equipo Amandine Henry, durante una conferencia de prensa en Parc des Princes, el 6 de junio de 2019 (AFP / Lionel Bonaventure)

El ambiente fue más relajado antes del torneo, durante la preparación en Clairefontaine, cuando tres o cuatro periodistas se encontraron con sonrisas en el vasto centro Fernand Sastre completamente vacío.

Pero los estándares de la FIFA y la presión de un Mundial en casa pronto empezaron a pesar.

Lo cierto es que el show estadounidense era todavía más admirable, porque no se trataba solo de Rapinoe, incluso cuando ella atraía muchas luces.

Jugadoras estadounidenses durante un reconocimiento del campo en el estadio Groupama en Lyon, el 30 de junio de 2019 (AFP / Franck Fife)

Las conferencias de prensa a menudo se hacían entre risas y el reconocimiento de los estadios -un ritual divertido que consiste en pisar el césped y ver cómo lucen las tribunas a 48 (o 24) horas de un partido- podían realizarlo descalzas o dibujando unos pasos de baile.

En Lyon, un vendedor nos dijo que las jugadoras estadounidenses habían pasado el día anterior haciendo compras en Dior y Prada.

Llegó el momento de la final. Más fuerte que todos los demás, Estados Unidos se impone con lógica a Holanda (2-0).

Megan Rapinoe celebra con una compañera de equipo un gol ante Francia, el 28 de junio de 2019 (AFP / Franck Fife)

Rapinoe, consagrada goleadora y mejor jugadora del torneo, queda esperando, bloqueada por un control antidopaje.

Durante la conferencia de prensa posterior a la final, la entrenadora estadounidense Jill Ellis recibió una llamada telefónica. "Debe ser mi madre", bromeó antes de mirar el teléfono. "Oh, sí, de hecho", se rió cuando vio a quién estaba llamando. "Lo siento, mamá, no puedo responder en este momento". Era como si nos estuviera hablando en un bar en lugar de en una conferencia después de una victoria récord.

La seleccionadora estadounidense Jill Ellis durante una conferencia de prensa, el 6 de julio de 2019 (AFP / Franck Fife)

Megan Rapinoe finalmente llega levantando los brazos. Como en el campo un poco antes, juega a la ofensiva. "Todo el mundo se está preguntando qué viene ahora y qué queremos sacar de todo esto. Y es dejar de discutir sobre igualdad salarial", dijo. "¿Qué vamos a hacer al respecto? Es hora de sentarse con todos y ponerse a trabajar".

Los reporteros nos pusimos a escribir: por una vez, teníamos algo más que contar que la alegría del triunfo.

Megan Rapinoe con sus trofeos como goleadora y mejor jugadora de la Copa del Mundo femenino, el 7 de julio de 2019 en el estadio de Lyon (AFP / Franck Fife)

            

Adrien de Calan