Un minuto de júbilo en medio de masacres

(Tras cerrar 2014, un año marcado por las guerras, las masacres, las epidemias y otras tragedias, los fotógrafos de AFP cuentan la historia de una imagen bella o portadora de esperanza, tomada en el contexto de un evento dramático.)

Jóvenes aclaman a la presidenta centroafricana interina Catherine Samba-Panza, que acaba de visitar su campamento de desplazados en Bangui tras asumir el cargo, el 1 de febrero de 2014 (AFP / Issouf Sanogo)

ABIYÁN, 5 de enero de 2015 – Es 1 de febrero de 2014 y estamos en Bangui. Desde hace diez días, República Centroafricana cuenta con una nueva presidenta interina, Catherine Samba-Panza. Su llegada a dirigir el país en ruinas, desangrado durante meses por la espantosa violencia interreligiosa (entre cristianos y musulmanes), levanta una ola de esperanza en los centroafricanos.

(AFP / Issouf Sanogo)


Estoy en Bangui desde hace diez días también cuando presencio esta escena. Ocurre en el patio de una iglesia, en un centro para desplazados que Samba Panza acaba de visitar. El coche oficial de la presidenta arranca y levanta una enorme nube de polvo. Decenas de mujeres y niños corren detrás saltando de alegría, riendo y gritando “¡Viva la Presidenta!”. Me encuentro entre ellos, en la calle, y aprovecho este breve momento de júbilo, tan refrescante, tan diferente de los horrores que he fotografiado los días anteriores y que fotografiaré los siguientes días.

La alegría duró poco. El mismo día, Catherine Samba Panza debe cancelar una visita al mayor campamento de desplazados de Bangui porque se teme por su seguridad. Y cinco días después, asisto a una escena de linchamiento particularmente horrible dentro de la Escuela Nacional de Magistratura de Bangui, justo después de una ceremonia oficial en presencia de la presidenta.

Catherine Samba Panza visita un campamento de desplazados en Bangui el 1 de febrero de 2014 (AFP / Issouf Sanogo)

Volví una vez a República Centroafricana, en marzo-abril. En la actualidad, las atrocidades en masa han cesado y muchos desplazados han podido regresar a sus hogares. Pero la violencia sigue irrumpiendo frecuentemente, el país está en ruinas y presa de una criminalidad galopante, y hay protestas contra Samba Panza.

Pero como todos los pueblos de la región, los centroafricanos son de buen vivir. Incluso en el peor momento de disturbios y violencia, se encuentran siempre improvisados chiringuitos en las esquinas, gente dispuesta a ir de fiesta. Esta escena de júbilo del 1 de febrero, cuando decenas de personas que acababan de ser sacadas de sus hogares y probablemente habían perdido a sus seres queridos en la masacre comenzaron a bailar, reír y gritar de alegría porque su presidenta había venido a verlas, nos recuerda que el sabor de los centroafricanos por la vida no desaparecerá inmediatamente.

Issouf Sanogo es fotógrafo de AFP en Abiyán.

(AFP / Issouf Sanogo)