Su nombre es...

Saber al-Ashqar es un hombre de 29 años que vive en Gaza y todos los viernes va a la frontera del este de la ciudad, a un lugar llamado Malaka.
Llega en autobús con sus amigos que lo ayudan a subir y bajar del transporte y lo acompañan hasta la zona de las manifestaciones.
Lo veo ahí todas las semanas.

Otros dos manifestantes con amputaciones en las piernas también acudían antes a las protestas.
Pero fueron asesinados. Uno venía de Khan Younes y el otro de la ciudad de Gaza.

Es un lugar muy peligroso. En ciertos aspectos es aún más arriesgado que cuando hay un ataque o una incursión militar israelí.

Los manifestantes van cada viernes a la franja que separa el enclave palestino de Gaza del territorio de Israel para participar en la gran "Marcha del Retorno" que inició el 30 de marzo pasado. Su primer objetivo es poner fin al bloqueo a esa zona por parte del Estado hebréo.

La cantidad de manifestantes que llegan a la frontera varía, pero recientemente ha vuelto a incrementarse, así como el número de muertos y heridos. La mayoría de las veces son alcanzados por balas de verdad.

El 12 de octubre de 2018, la AFP contabilizó al menos 204 palestinos muertos por disparos israelíes desde el 30 de marzo, muchos de ellos apostados a lo largo de la frontera, o víctimas de ataques aéreos o con tanques de Israel.

Los periodistas tampoco se escapan del peligro. Mohammed Abed, mi compañero de la AFP, fue herido el 8 de junio en una pierna y aún sigue convaleciente en una recuperación que ha sido muy lenta.
Nosotros llegamos al lugar en automóvil para unirnos después a los manifestantes. Llevamos chalecos antibalas y máscaras contra el gas lacrimógeno. La mayoría de los periodistas portamos un brazalete que indica que somos parte de la prensa, pero eso no impide que corramos riesgos. Las manifestaciones se intensificaron después de que Estados Unidos decidió trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén.

Por supuesto que tengo miedo cuando hago mi trabajo en ese lugar y veo la cantidad heridos que hay. Es horrible para los que sufren lesiones en las piernas, hay escasez de antibióticos en el enclave. Es por eso que esta historia es tan difícil de cubrir. El sitio está muy expuesto y el riesgo es grande.
