Ensayo entre bastidores antes de la noche de apertura, en el Teatro Municipal de Rio de Janeiro, el 20 de junio de 2018 (AFP / Carl De Souza)

Entre bastidores

Al final esto se convirtió en una crónica de recuperación,  renacimiento y pasión por el arte, así como en la historia de un ballet entre bastidores.

En un principio yo tenía una idea muy simple de lo que quería hacer al contactar al Teatro Municipal del Rio. Pensaba hurgar detrás del telón para mostrar mejor esos momentos que permiten a los bailarines ofrecer el espectáculo que el público espera ver.

Ensayo, el 19 de junio de 2018, antes de la premier del Ballet del Teatro Municipal de Rio (AFP / Carl De Souza)

Las compañías de ballet tienen fama de cuidar su imagen con gran celo. Normalmente son muy estrictas sobre el acceso que conceden a una persona ajena.

Tras bastidores, durante un ensayo del Ballet del Teatro Municipal de Rio, el 19 de junio de 2018 (AFP / Carl De Souza)

Desde hace años he visto muchos trabajos sobre el tema, pero pocas fotografías de fondo. Yo quería mostrar algo más.

Y como ocurre actualmente en Brasil, la historia no salió como estaba previsto.

Durante un ensayo, el 19 de junio de 2018, en la víspera del estreno de la nueva producción (AFP / Carl De Souza)

La compañía se encuentra en el Teatro Municipal de Rio de Janeiro, un magnífico edificio Art Nouveau del centro de la ciudad. Como todas las disciplinas artísticas, la danza ha sufrido los efectos de la crisis económica que ha afectado a Brasil durante años.

Cuando la economía cae, la cultura es uno de los primeros sectores en sufrir recortes presupuestarios. El Ballet de Rio funciona gracias al financiamiento público.

Ensayo antes del estreno, el 20 de junio de 2018 (AFP / Carl De Souza)

Hace un año, el teatro se vio obligado  a aceptar  donaciones alimentarias y a pesar de que había venta de boletos, el dinero comenzó a faltar.

Era así de absurdo. Bailarines que, si no se habían ido del país, estaban dispuestos a recibir una ayuda alimentaria a falta de salario.

En los camerinos (AFP / Carl De Souza)

Cuando contacté con ellos no habían actuado desde hacía un año y estaban preparando su primera presentación desde 2017.

Había muchas emociones en el aire, como es lo normal en Brasil, había también una verdadera euforia en el ensayo del espectáculo compuesto por tres piezas cortas de ballet: El Espectro de la Rosa, Las Sílfides y Raymonda.

Bailarinas antes del ensayo de la nueva producción del Ballet del Teatro Municipal de Rio de Janeiro, Brasil, el 21 de junio de 2018 (AFP / Carl De Souza)

La respuesta estuvo a la altura de mis expectativas. Me fue permitido el acceso sin restricción alguna durante una semana. Pude asistir también a los ensayos y presentanciones de dos fines de semana.

Este acceso habla del tipo de personas que son los brasileños. Yo no había tenido tiempo de establecer una relación con ellos, un ejercicio normalmente necesario para realizar un reportaje de este tipo. Y ni siquiera hablo portugués. A pesar de eso, me recibieron sin objeciones.

Una bailarina es atendida durante un ensayo, el 21 de junio de 2018 (AFP / Carl De Souza)

Muy rápido aprendieron a ignorarme, como si yo fuera invisible. Eso me permitió presenciar momentos de verdadera sinceridad, las emociones que no se pueden captar en una presentación de ballet.

Ensayo 21 de junio de 2018 (AFP / Carl De Souza)

El ballet es un tipo de arte muy riguroso. Los movimientos son de una precisión extrema y su secuencia está perfectamente coreografiada. La perfección del resultado depende de los ensayos para lograrlo. Esa atmósfera tan particular es lo que yo traté de mostrar.

Este blog fue escrito con Yana Dlugy en París.

Una bailarina ensaya la noche previa al estreno de la nueva producción del Ballet del Teatro Municipal de Rio de Janeiro, en Brasil, el 19 de junio 2018. (AFP / Carl De Souza)
Carl De Souza