"Debo admitir que cuando llegué a Arabia Saudita por primera vez, estaba un poco asustada", cuenta la videoperiodista Rania Sanjar, basada en la oficina de AFP en Riad.
"Había escuchado y leído tanto sobre cómo trataban a las mujeres, que temía no poder trabajar adecuadamente. Mis colegas masculinos no ayudaron mucho. “¿Cómo vas a hacer?”, me preguntaron apenas llegué al reino. “¿Cómo vas a tomar un taxi sola? ¡No es aconsejable!".