Más de un mes después de una masacre a gran escala perpetrada por el grupo insurgente Boko Haram en Baga, en el noreste de Nigeria, es aún imposible establecer una cantidad exacta de víctimas, y ni siquiera aproximada, de esta atrocidad. Surgió la cifra de 2.000 muertos, pero ha sido imposible verificarla. "En Occidente, cuando se produce una tragedia, nos enteramos casi en tiempo real del número exacto de muertos y heridos", explica Phil Hazlewood, director de la oficina de AFP en Lagos. "Estamos acostumbrados a números precisos, a las declaraciones confiables".
"Esto es sin duda parte de la respuesta que podemos dar a todos los que, en todas partes del mundo, se preguntan por qué Nigeria no ocupa más lugar en las noticias internacionales. Por qué la masacre de Baga consiguió tanto menos eco que los ataques de París".