Los policías vigilan los alrededores del lugar donde se realiza el desfile de mandatario el 11 de enero de 2015 (AFP / Patrick Kovarik)

Miradas cruzadas sobre una marea humana

Desde un helicóptero, entre los manifestantes o al lado de lasgrandes personalidades: tres fotógrafos de la AFP cuentan su experienciaen la cobertura de la “marcha republicana” del 11 de enero en Francia,convocada tras los atentados contra el semanario satírico francésCharlie Hebdo y la toma de rehenes en un supermercado judío.

Desde el cielo

La plaza de la República en París durante la manifestación del 11 de enero de 2015 (AFP / Kenzo Tribouillard)

PARÍS, 15 de enero de 2015 – En la víspera de la "marcha republicana”, convocada tras los ataques contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo y el asalto a un supermercado kósher, la redacción general de la AFP está a la espera de una manifestación gigantesca e histórica.  Además de las imágenes que tomarán nuestros fotógrafos en el corazón del evento, las calles de París, la AFP busca por todos los medios asegurar una vista aérea de la marea humana que se anuncia. Las imágenes serán con seguridad espectaculares.

Pero no hay manera de utilizar un dron o de alquilar nuestro propio helicóptero. Para sobrevolar París a altitud baja hay que contar con una autorización especial con unos requisitos draconianos. Es imposible obtener un permiso en tan poco tiempo,  en plena amenaza terrorista y en un evento que contará con la presencia de decenas de líderes mundiales. De hecho, ese domingo 11 de enero, sólo los helicópteros de Seguridad Civil y la Gendarmería surcaron el cielo parisino.

(AFP / Kenzo Tribouillard)

La única esperanza, explica Eric Baradat, adjunto de foto en la redacción central de la AFP, es tratar de subirse en uno de esos aparatos… No será fácil.

“El primer golpe de suerte”, cuenta Eric, “el jefe adjunto de foto para Francia, Ludovic Marin, guardó el número de teléfono de un responsable de la Seguridad Civil con quien trabajó en el pasado. Segundo golpe de suerte: ese responsable aún estaba en ese cargo. Tercer golpe de suerte: acepto llevarnos con la condición de que tuviéramos el aval de la prefectura de policía. Cuarto y último golpe de suerte: la prefectura dijo que sí".

Aquí estoy en el aeropuerto Issy-les-Moulineaux, en los suburbios de París. Media hora antes de que se inicie la manifestación, el aparato despega y se dirige al centro de la capital francesa. A bordo, además del piloto y de un mecánico, viaja un técnico y un camarógrafo de la policía nacional.

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La misión del helicóptero consiste en vigilar desde el cielo la manifestación y la marcha de las altas personalidades. En realidad, nada lo obliga a ayudarme a hacer mi trabajo, pero muy amablemente, el personal a bordo acepta  abrir la puerta de la aeronave varias veces para que yo pueda tomar mejores fotos que a través de la ventanilla. Pero con condiciones: no podía  abrirse bajo ninguna circunstancia mientras sobrevoláramos a las personalidades y nada debía sobrepasar el exterior del helicóptero. Así , tomo mis fotos por encima de la Plaza de la República, el punto de partida de la marcha.

Estoy sujetado con arnés y equipado con dos cajas amarradas con correas, una con un teleobjetivo de 500 mm y otra con un zoom de 70-200 mm para los planos más amplios. Quité los parasoles de mis teleobjetivos: las turbulencias puede ser fuertes afuera cuando abra la puerta, y tengo malos recuerdos de cuando me dejé caer al vacío en una cobertura anterior en helicóptero. Volando sobre París, sería una mala idea.

(AFP / Kenzo Tribouillard)

Esta es la primera vez en mi vida que sobrevuelo París. Vista desde arriba, la Ciudad de la Luz es mucho más magnifica que desde abajo. Con un millón y medio de manifestantes en las calles, el espectáculo es francamente impresionante. La marea humana se extiende como tentáculos  a kilómetros a la redonda. Es muy fuerte capturar la naturaleza absolutamente colosal del evento. Aunque la luz de la tarde no es ideal, sigo sorprendido cuando, de regreso a la base, el helicóptero pasa al lado de la Torre Eiffel.

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En el corazón de la multitud

Por Joël SAGET

Sobre la plaza de la Bastilla durante la “marcha republicana” del 11 de enero de 2015 (AFP / Joël Saget)

PARÍS – Soy uno de los fotógrafos  de la AFP encargado este domingo de sumergirse en la manifestación para fotografiar el lado espontáneo y más cercano. En el corazón de la multitud, puedo capturar todos los detalles de este evento excepcional o por su naturaleza o por su magnitud. Y a los manifestantes no les falta imaginación…

Sobre la Plaza de la Bastilla, encuentro un tipo con un globo negro marcado con el famoso eslogan “Je suis Charlie” (Yo soy Charlie). La ocasión me permite tomar una bella imagen a contra luz y hablar un poco con su protagonista. Me cuenta que desde la mañana ha paseado su globo por todo París y yo le tomo la foto delante de uno de los principales monumentos de la ciudad.

(AFP / Martin Bureau)

Este evento no es como ninguno que haya cubierto antes. Normalmente, en las manifestaciones encontramos tres grupos: los manifestantes, las fuerzas del orden y los medios de comunicación. Cuando no se insultan tampoco se aplauden mutuamente, pero en todo caso evitan mezclarse entre sí y desconfían los unos de los otros como si fueran la peste.

Pero este domingo sucede algo completamente diferente. Vemos muchos manifestantes saludar calurosamente a los policías y gendarmes, estrechando sus manos o abrazándolos. Otros, cuando nos ven con nuestras cámaras, nos agradecen, a nosotros, los periodistas, por lo que hacemos… Nunca había visto esto, ¡es increíble!

(AFP / Joël Saget)

Este 11 de enero, por una vez, todo el mundo en Francia parece remar en la misma dirección. Tengo un poco la impresión de haber cambiado de país.

Al final de la marcha, al caer la noche en la plaza de la Nación, tomo una foto que, creo, resume esta jornada. Dos jóvenes están encaramados en la estatua del Triunfo de la República de Jules Dalou. Encienden una bengala. A los pies de la estatua, la gente sostiene enormes lápices de cartón con las consignas "I’m not afraid"  (“No tengo miedo") y "Free" ("Libre") escrito en cada costado.

La estatua del Triunfo de la República, en la plaza de la Nación, el punto final de la manifestación (AFP / Joël Saget)

Los jóvenes cantan la Marsellesa y colocan una bandera de Francia en una de las manos de la estatua gigante de Marianne, que, iluminada por el humo verde de una bengala, parece avanzar hacia algo nuevo.

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Del lado de las personalidades

Por Eric Feferberg

Dirigentes políticos desfilan durante la “marcha republicana” del 11 de enero de 2015 en París (AFP / Patrick Kovarik)

PARÍS – Una gran cantidad de jefes de Estado, de gobierno, de líderes políticos, religiosos, de sindicatos de todas las facciones anunciaron su participación en la manifestación de París,  y esto por supuesto constituye una parte importante de la cobertura.

No todos los días vemos al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, con el presidente palestino, Mahmud Abas, o al presidente francés François Hollande con el expresidente Nicolás Sarkozy, o al mandatario ucraniano Petro Porochenko con el ministro de relaciones exteriores ruso, Sergei  Lavrov, o a los sindicatos con el patronato, o a los obispos con rabinos e imanes.

Ese domingo,  la AFP me designó para ocuparme de este aspecto de la marcha con mi colega Patrick Kovarik.

Este desfile de figuras VIP es ante todo un milagro logístico y de organización. Por haber cubierto un bueno número de cumbres internacionales,  sé que poner a tantas personalidades en un espacio tan pequeño puede ser un dolor de cabeza para los servicios de seguridad, los jefes de protocolo y los medios de comunicación. Y hablo de eventos previstos con meses de antelación, que se desarrollan en perímetros ultra asegurados. Aquí  se trata de una manifestación en plena calle y convocada improvisadamente hace algunos días, en un contexto de atentados terroristas. ¡Es francamente osado!

Pero por otra parte se respira cierto nerviosismo. Todo un tramo del boulevard Voltaire, donde los jefes de Estado se manifestarán, fue completamente bloqueado. Las rejas de acero de las tiendas fueron cerradas y los policías custodian la entrada de cada edificio. Los líderes están rodeados por sus cuerpos de seguridad. Cada tanto, sorprendo a un jefe de Estado o de gobierno alzando la mirada hacia los techos.

La procesión de personalidades parte de la calle Chemin Vert y termina en la plaza León Blum delante de la alcaldía del distrito 11 de París. Tomo mi lugar con los otros fotógrafos en la plataforma instalada por el servicio de prensa del Elíseo frente al Ayuntamiento, donde vamos a ver llegar el desfile a través de nuestros grandes teleobjetivos.

Antes, tuve que hacer una escala improvisada en la ferretería de la esquina para comprar una escalera plegable de seis escalones porque el taburete que traje conmigo no es suficientemente alto para mi objetivo:  esto no sólo se trata de fotografiar la primera línea de la manifestación, sino también de ver un poco lo que pasa detrás.

(AFP / Eric Feferberg)

El cortejo está dividido en tres "parcelas": a la cabeza desfilan los allegados de las víctimas de los ataques, detrás llegan los jefes de Estado, de gobierno y otros dirigentes de alto rango y seguidos de ellos los jefes de partidos políticos y las personalidades religiosas, sindicales y culturales, exministros y otros.

Es evidente que esta marcha es menos espontánea, menos calurosa, que la manifestación popular, pero esta organización corresponde a una necesidad evidente. Aunque, claro, esta parte de la marcha no está exenta de momentos conmovedores, como cuando, en las filas del personal del semanario satírico francés Charlie Hebdo, el dibujante Luz consuela al médico y editorialista Patrick Pelloux acariciándole la mejilla.

El dibujante Luz (I) consuela al médico y editorialista del semanario francés Charlie Hebdo, Patrick Pelloux (AFP / Eric Feferberg)

Durante toda la manifestación, una mujer de cabello negro permanece acurrucada contra Luz, visiblemente abatida. No pude saber de quién se trata porque no pude ver su cara, siempre puesta contra el hombro del dibujante.

Mucha gente criticó la presencia de tantas personalidades políticas en la manifestación, acusándolas de oportunistas. Pero, ¿por qué querer echarlo todo a perder siempre sistemáticamente? Cada uno de nosotros quedó profundamente impactado por lo que pasó. ¿Por qué no ellos?

Corrió también el “rumor” acerca de que el expresidente francés Nicolás Sarkozy se habría abierto paso a codazos para estar en la primera fila junto a los actuales mandatarios. Esto no pasó, al menos delante mío ni de mi colega Patrick Kovarik. Intentar estar en un buen lugar de la foto es el deporte favorito de los políticos, al menos eso dice todo el mundo. Pero lo que yo puedo decir es que nunca tuve la impresión de estar en el teatro viendo a todos dirigentes tratando de desfilar juntos. Al contrario, yo más bien sentí que fue un momento muy poderoso, excepcional, lleno de solemnidad, en la que decenas de personalidades totalmente opuestas se unieron por un momento por una causa.

El personal del semanario francés Charlie Hebdo, incluida la diseñadora Corinne Rey alias Coco (3 I-D), durante la "marcha republican" (AFP / Eric Feferberg)

Kenzo Tribouillard, Joël Saget y Eric Feferberg son fotógrafos de AFP en París