A Colombia nadie le quita lo bailado

La selección colombiana baila para celebrar los goles. Foto del 19 de junio de 2014 en Brasilia (AFP / Evaristo Sa)
MONTEVIDEO, 4 de julio de 2014 - Colombia es un país surcado por todas las violencias. Sus tres cordilleras han sido atravesadas muchas, demasiadas veces, por la muerte. Pero si alguien pensó en algún momento que esas violencias marcaban su destino, yo nunca he sentido que hayan forjado su carácter.
El carácter de Colombia es otro y lo hemos podido admirar a través de su Selección de fútbol en este Mundial.
Con la seguridad que transmitía contar con uno de los mejores delanteros del mundo, Radamel Falcao García, Colombia tuvo que resignarse a no tenerlo en este Mundial. Lesionado de un modo absurdo, en un partido entre su club AS Mónaco y un equipo amateur francés, Falcao no pudo recuperarse a tiempo. Pero los colombianos son desconfiados, y seguramente por eso nunca le apostaron todas las fichas a su presencia.

El DT de Colombia José Pékerman anuncia en rueda de prensa que Radamel Falcao no jugará en el Mundial, el 2 de junio de 2014 (AFP / Daniel García)
La Selección apostó por el valor más apreciado en Colombia: el del trabajo. Y lo ha mostrado en estos días, una y otra vez. Cuando su DT José Néstor Pékerman anunció desde Buenos Aires que Falcao no podría participar en el Mundial, ni él, un argentino con rasgos muy colombianos, ni ningún jugador de la Selección se lamentó. Salieron a la cancha a poner todo su esfuerzo, juntos y sin quejarse.
Actuaron como en una minga (como llaman los indígenas colombianos a un trabajo comunitario) y pudieron descubrirse en conjunto y en sus particularidades.

James Rodríguez (izq.) y sus compañeros celebran la victoria ante Uruguay en octavos del Mundial, el 28 de junio de 2014 (AFP / Luis Acosta)
Así, James Rodríguez, un ‘peladito’ brillante, desplegó todo su talento de goleador y se convirtió en el mejor jugador de la primera fase. El capitán Mario Yepes los mantuvo cohesionados y David Ospina no sólo defendió el arco, sino que se lo cedió a Faryd Mondragón, que a sus 43 años paró un gol y pasó a ser el futbolista de más edad en un Mundial.
Ganaron los tres partidos de la fase de grupos frente a Grecia, Costa de Marfil y Japón. Un triunfo ante Uruguay les hizo clasificar por primera vez en su historia a cuartos de final. Contra Brasil era un sueño, irrealizado.
Pero exhibieron lo mejor de su país, bailando el balón y bailando los goles marcados, con la alegría, con la picardía, de quien constata lo valioso de su carácter.
Nina Negrón es jefa del desk regional de AFP, con sede en Montevideo.