"Una larga fila de vehículos viejos y destartalados indica que la frontera entre Colombia y Venezuela está cerca. Conocidos como “lanchones” por su longitud, estos automóviles -con tanques capaces de albergar al menos cuarenta litros de gasolina- simbolizan el contrabando de mercancías que domina la economía de la Guajira colombo-venezolana", escribe Ernesto Tovar, periodista de AFP en Caracas. "Golpeada por la pobreza y la carencia de servicios públicos, esta región paradójicamente genera millonarias ganancias para las mafias que aprovechan las diferencias abismales de precios entre los dos países, haciendo de la ilegalidad una rutina."
