"Me encontraba en la calle principal de Asmara, en la capital de Eritrea, cuando un hombre de traje color crema y zapatos negros -con una preocupante punta metálica- me abordó y me suplicó que lo entrevistara", cuenta el periodista Chris Stein.
"Se trataba de un etíope que se había tomado uno de los primeros vuelos entre Etiopía y Eritrea, tras el restablecimiento de relaciones entre ambos países enemigos en julio pasado".