Picture of the Tower of David, an abandoned skyscraper in Caracas which originally intended to be an office building but became a 'vertical slum', taken on July 24, 2014. The Venezuelan government began on Tuesday the eviciton and relocation of hundreds of families that were illegally occupying the building. AFP PHOTO/LEO RAMIREZ

Las entrañas de la "Torre de David"

El gigante abandonado amanece en Caracas (AFP / Juan Barreto)

Caracas, 6 de agosto de 2014 - Los Orozco están a punto de abordar un autobús que los alejará definitivamente de su hogar en la “Torre de David”, un rascacielos concebido originalmente para que fuera el mayor centro financiero de Caracas pero que acabó transformándose en 2007 en una favela vertical.

La familia espera al borde de la avenida Andrés Bello, a espaldas del monstruo de concreto de 195 metros de altura cuya construcción se detuvo tras la muerte del banquero David Brillembourg en 1993.

La “Torre de David” iba a ser una suerte de Wall Street de la capital venezolana, pero su estructura se terminó en apenas 61% y, tras su abandono, quedó como un símbolo de la crisis bancaria de comienzos de los años 90.

Una familia se va con sus cosas a una nueva vida (AFP / Federico Parra)

El 25 de octubre de 2007, unas 900 familias se instalaron en carpas en su planta baja y a los tres meses comenzaron a apoderarse de 28 pisos de la torre A, 20 de la B y 10 de otro edificio pensado como centro neurálgico en el proyecto original.

A partir de allí, la torre Confinanzas adquirió fama de refugio de delincuentes y de ejemplo de las invasiones toleradas por el gobierno del fallecido líder socialista Hugo Chávez, que había permitido la ocupación ilegal de 154 edificios caraqueños y 800 propiedades individuales, según la Asociación de Propietarios de Inmuebles Urbanos.

Al amanecer del 24 de julio, un equipo de la AFP llegó a las puertas del rascacielos-favela para tratar de adelantarse a la parafernalia gubernamental el día que se iniciaba el desalojo o, en palabras oficiales, traslado voluntario, de las familias ocupantes.

De futuro Wall Street caraqueño a favela vertical (AFP / Leo Ramírez)

“¡Alto ahí!”, dijo con su mano derecha extendida, simulando una barrera, un hombre vestido con suéter Adidas y lentes oscuros.

“No pasa ningún medio hasta que llegue el ministro. Es la orden que él mismo me dio”, dijo el vigilante frente a la mirada de decenas de militares que reposaban entre los enseres de a quienes ese día les tocaba mudarse desde la edificación ubicada en el centro de Caracas hacia un complejo estatal de vivienda en las afueras.

Entre neveras, lavadoras, muebles y cajas identificadas con un código que fue asignado a cada familia, pasó la camioneta que transportaba a Ernesto Villegas, ministro para la transformación de Caracas, al que el presidente Nicolás Maduro encargó la Operación Zamora, que consiste en reubicar a los habitantes de la torre Confinanzas.

Militares participan en la primera jornada de desalojo o traslado de familias que ocupan la Torre de David (AFP / Leo Ramírez)

“Por favor, no se dispersen. Quiero que seamos organizados. Es por su seguridad”, aclaró el ministro, lo que nos sugirió que las mejores historias no se hallarían en el “recorrido oficial”.

Los reporteros subimos al autobús, pero los pasajeros, que vestían chalecos fosforescentes, se negaron tajantemente a dar su testimonio. Sólo habló la madre, Inés Orozco, autorizada para declarar porque ha estado sirviendo de enlace entre los vecinos y el gobierno.

Inés dijo que fue difícil organizar a esas 900 familias que llegaron como una avalancha hace casi 7 años, por lo que tuvieron que establecer normas de convivencia y nombrar a coordinadores y delegados para cada piso.

Escaleras al vacío (AFP / Leo Ramírez)

“Logramos que funcionara, pero la verdad es que es muy complicado vivir aquí, sobre todo porque hay que subir muchos pisos todos los días… y también por la falta de agua”, detalló la líder vecinal.

La “Torre de David” es un gigante que quedó a medio camino. Cuando la construcción se detuvo, no sólo faltó completar el esqueleto desde el piso 29 hasta el 45, sino que los 28 niveles que fueron habitados muestran grietas, ladrillos desnudos, cabillas a la vista y algo fundamental: la ausencia de barandas en todas las escaleras, terrazas y balcones.

Esa carencia se cobró en 2010 la vida de una niña de 5 años, que cayó desde el piso 25. Cuando lo recuerda, la voz se le quiebra a su madre, Kimberly Caminiti, una mujer de 44 años nacida en Pensilvania, Estados Unidos, que fue llevada a Venezuela desde muy pequeña y que ahora reparte café entre los “invitados”.

Una niña mira la ciudad desde una enorme "ventana" (AFP / Leo Ramírez)

Al subir cierto número de peldaños de la torre principal –no existen elevadores- el vértigo es ineludible, sobre todo cuando la tapita del bolígrafo se me cae al vacío y se pierde en el abismo.

En cada descanso entre pisos hay acumulaciones de basura porque no hay un sistema eficaz para administrar los desechos. Se mezclan el polvo abundante y un olor nauseabundo, que tiene su causa principal en un suministro de agua deficiente de apenas un par de pequeñas bombas hidroneumáticas.

Además, una gruesa capa de mugre cubre los tubos de un sistema de ventilación que jamás llegó a funcionar. 

Diseño e improvisación conviven en el complejo de tres edificios (AFP / Federico Parra)

Pero, en contraste, los habitantes de la "Torre de David" ven televisión satelital de lujo, cuya señal es captada por receptores que se ven desde el exterior de la megaestructura.

Las construcciones y remiendos que se hicieron después de la invasión del incompleto centro financiero lucen como injertos.

Los pasillos están cubiertos de grafitis y pequeños anuncios. Obscenidades e insultos conviven con consignas a favor de Chávez y el ofrecimiento de servicios de niñeras, fotocopiadoras e impresiones, transporte, comida a domicilio y hasta un cartel que dice: “Se montan brackets… a un buen precio para que tu sonrisa luzca impecable”.

Un joven posa al lado de la cartelera informativa del piso 17, con un retrato del fallecido Hugo Chávez (AFP / Leo Ramírez)

"No digan 'desalojo' delante de ellos", dice un periodista: "¡No vaya a ser que la palabra hiera sensibilidades! Es mejor decir 'traslado' o 'mudanza".

Mary García, vecina del piso 12, espera que el ministro Villegas avance para manifestar la incertidumbre que le produce dejar la "Torre de David" después de 6 años porque no sabe en qué escuela estudiarán sus hijos y en qué trabajará, que es precisamente la inquietud de Adriana Gutiérrez, quien declaró a la cámara de video de AFP al borde de las lágrimas.

Vista panorámica de Caracas desde una de las oficinas convertida en vivienda en la Torre de David (AFP / Leo Ramírez)

El ministro Villegas cambia el tono cuando se retiran las cámaras. Casi en privado, le  pide a representantes de agencias y medios locales que comprendan que no puede dar una fecha exacta para el total desalojo ni responder de inmediato por el futuro de las 1.156 familias que registró el censo realizado por el gobierno venezolano antes de comenzar la Operación Zamora.

La "Torre de David" se colocó en el centro de la polémica cuando un proyecto para su recuperación ganó un León de Oro en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2012, y posteriormente fue recreada en la serie televisiva estadounidense Homeland, sería sometido a consulta pública esta semana.

El presidente Maduro anunció que el destino de la edificación seríasometido a consulta pública esta semana.

Pero ese día Villegas ya lo tenía claro: “Si fuera decisión mía, optaría por la demolición”.

Las dos caras de la Torre de David (AFP / Leo Ramírez)

Gerardo Guarache Ocque es colaborador de la AFP en Caracas