(AFP / Thanh Nguyen)

Las microcasas de Ho Chi Minh

Ho Chi Minh (Vietnam) -- Me gusta tomar fotos de personas comunes, trabajadoras, ya sean citadinas o aldeanas; retratar su vida. Llegué a la ciudad de Ho Chi Minh hace más de un año y medio. Sus habitantes aún la llaman Saigón, el nombre de la época colonial.

Hace algunas semanas, recorrí con un colega los barrios pobres de la ciudad, los número 1 y 4. Allí descubrí las microcasas.

Kha Tu Ngoc y su maridoi Pham Huy Duc, a la izquierda, en el suelo al interior de su microcasa en Ho Chi Minh (AFP / Thanh Nguyen)

Es un asunto muy local, pero que se inscribe en el tema global del desarrollo urbano.

Ya me había cruzado con habitantes de zonas de viviendas precarias al llegar a la ciudad. Me habían explicado que esos sitios habían cambiado mucho y que antes, cuando la ciudad prosperaba alrededor de la Saigón de antaño, eran mucho peores.

Kha Tu Ngoc en su casa de dos metros cuadrados en Ho Chi Minh, el 2 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)

Provengo de una familia de cuatro hijos, que vive en una zona pobre pero muy pacífica, cerca de Hanói. Mi madre trabaja en el campo. Ahora mi padre también, pero antes manejaba un bicitaxi en la capital. Ganaba bastante y vivíamos bien. Ese trabajo permitió que algunos de nosotros pudiéramos instalarnos en la ciudad.

Kha Tu Ngoc descansa en su microcasa de Ho Chi Minh, el 2 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)

Pero luego, la vida se volvió más difícil. Las autoridades prohibieron los bicitaxis en las calles. Yo ya vivía en la ciudad. Trabajaba freelance para vivir y continuar con mis estudios de periodismo en la universidad.

Sigo queriendo al pueblo de mi infancia. Alimentó mi inspiración. Muchas personas dicen que tengo un trato fácil con la gente simple, común. Logro conocerlos y convencerlos de que me cuenten su historia. Me encanta hacer retratos de la gente. Al principio, retrataba principalmente a personalidades.

Nguyen Thi Kim Ngoc acomoda sus pertenencias en su casa de 6,7 metros cuadrados en Ho Chi Minh City, el 3 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)
Nguyen Thi Kim Ngoc y su esposo Nguyen Van Truong comparten tiempo con su nieta, en su casa de Ho Chi Minh, el 3 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)

 

Aprendí la técnica estudiando las fotos publicadas por las grandes agencias de prensa, entre otras. Imágenes que tienen un sentido, político u otro, no simples clichés. Pero prefiero los retratos de personas en las calles. Creo que están más cerca de lo que es la vida.

 

En la ciudad de Ho Chi Minh es difícil fotografiar a personas en sus casas, porque generalmente viven con una familia numerosa.

Empecé estableciendo un primer contacto, explicando lo que deseaba hacer. Y me fui.

Una mujer y su hija en la microcasa de uno de sus familiares, el 2 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)

Al principio parecían confiar un poco en lo que yo les decía, pero no se sentían muy cómodos.

Regresé a verlos, con las fotos que tomé la primera vez. Se las entregué. Era mi forma de captar su atención y ganar nuevamente su confianza. Me pareció que les gustaron.

En total, los visité al menos tres veces. Conversé mucho con ellos antes de que me permitieran acceder a la vivienda.

Pham Quoc Cong en su casa de 2 metros cuadrados, el 2 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)

Me di cuenta que tenía un problema técnico. Su casa es tan pequeña que necesitaba un gran angular. Le pedí prestado uno de 16-35 mm a un amigo.  A primera vista, pensé que sería fácil tomar las fotos. Pero en los hechos, el lugar era tan pequeño que me costaba encontrar una buena posición.

Probé de todo. Desde el suelo, el exterior, el interior. También usé una cámara miniatura que podía colar entre las hendiduras de las tablas para captar una escena.

En una de las viviendas pedí a los dueños de casa unas escaleras de madera que puse en el exterior. Desde allí, tomé fotos con el brazo extendido hacia el interior del hogar.

Nguyen Thi Tanh, de 75 años, en su microcasa de 6,7 metros cuadrados en Ho Chin Minh, el 24 de abril del 2018 (AFP / Thanh Nguyen)

En total, debo haber pasado entre 5 y 6 días allí. Pero las visitas fueron espaciadas en el tiempo. Esta gente trabaja mucho y yo tenía que adaptarme a su ritmo de vida.

Todo se desarrolló naturalmente. Creo que entendí cómo logran vivir en un espacio tan reducido. Tienen su trabajo, sus amigos, sus hábitos, y todo lo que consideran necesario para su existencia. No soportarían vivir en una casa más grande en un campo o en el medio de la nada.

Algunas pertenencias de Kha Tu Ngoc en su microcasa, el 2 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)
Una niña mira al exterior desde la microcasa de su tío en Ho Chi Minh, el 2 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)

 

Su situación me hizo pensar y reconsiderar la mía. Estoy menos tentado a lamentarme por mi suerte. Pero tampoco se trata de sentir lástima por ellos ciegamente. La gente pobre también tiene momentos de alegría y no debemos suponer que están destinados a sufrir.

 

Mientras realizaba mi trabajo había una pregunta que me rondaba la cabeza: ¿estas fotos modificarán algo su situación? Yo les había explicado que el principal rol de la prensa es informar, pero que no tenía el poder de cambiar las cosas por sí sola. Ellos querían un cambio.

Pham Quoc Cong descansa afuera de su casa de 2 metros cuadrados en Ho Chi Minh, el 2 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)

Creo que tarde o temprano este tipo de casas serán destruidas y estos barrios serán remplazados por grandes centros comerciales. Esto llevará un tiempo porque los habitantes necesitan dinero. Van a sacar provecho de sus pequeñas propiedades y luego irán a vivir a otro sitio.

Personalmente, no me entristece si este lugar desaparece. Sus habitantes actuales pasarán a vivir en lugares más espaciosos y tendrán dinero para vivir mejor. ¿Quién querría que se aten a un lugar así, aunque sea pintoresco para un fotógrafo?

Nguyen Thi Kim Ngoc peina a su hija en su casa de Ho Chi Minh, el 15 de mayo de 2018 (AFP / Thanh Nguyen)

 

Thanh Nguyen