Mesut Hancer sostiene la mano de su hija Irmak, de 15 años, muerta en Kahramanmaras, en el sudeste de Turquía, cerca del epicentro del sismo del 6 de febrero (AFP / Adem ALTAN)

El dolor de un padre

Adem Altan, fotógrafo residente en Ankara, estaba trabajando frente a un edificio derrumbado en Kahramanmaras, una ciudad turca cercana al epicentro del sismo que mató más de 50.000 personas, cuando vio a un hombre con una chaqueta naranja sentado entre los escombros.

El martes 7 de febrero, el día después del desastre, aún no había llegado ningún equipo de rescate al lugar. Los residentes intentaban limpiar los escombros en busca de sus seres queridos.

El hombre con la chaqueta naranja estaba inmóvil en medio del tumulto, ajeno a la lluvia y el frío. Adem Altan cayó en la cuenta de que el hombre, que estaba a unos cincuenta metros, sostenía una mano.

Comenzó a tomar imágenes de la escena: un padre sosteniendo la mano de su hija muerta, entre los escombros y la devastación.

 

Mesut Hancer no suelta la mano de su hija Irmak (AFP / Adem ALTAN)

 

Mientras tomaba las fotos, el hombre lo seguía con la mirada. "Tómale fotos a mi hija", le susurró con la voz quebrada y temblorosa.

Por un momento, soltó la mano para mostrar a Adem el lugar donde yacía su hija de 15 años, y de inmediato volvió a tomarla. "Yo estaba muy conmovido en ese momento. Tenía lágrimas en los ojos. No dejaba de decirme a mi mismo: ‘Dios mío, esto es un dolor insoportable’", evocó el fotógrafo.

Adem le preguntó como se llamaban él y su hija. "Mi hija, Irmak", respondió Mesut Hancer. “Hablaba con dificultad, en voz muy baja. Era difícil hacerle más preguntas ya que la gente en los alrededores pedía silencio para poder escuchar las voces de los posibles supervivientes atrapados bajo los escombros”, explicó el fotógrafo.

En ese momento, Adem pensó que la imagen resumía el dolor de las víctimas del terremoto. Sin embargo, no imaginó el impacto que iba a tener.

 

El edificio de Kahramanmaras donde murió Irmak (AFP / Adem ALTAN)

 

Publicada en primera plana en todo el mundo, desde el diario The Wall Street Journal hasta el argentino La Nación, pasando por el británico The Guardian y el brasileño O Globo, la foto también se volvió viral en las redes sociales, compartida cientos de miles de veces por internautas conmocionados.

Fotógrafo desde hace 40 años, 15 de ellos en la AFP, Adem Altan recibió miles de mensajes de todo el mundo para expresar solidaridad y emoción ante el dolor de este padre. “Creo que es una foto que se me quedará grabada en la memoria. Muchos me han dicho que nunca olvidarán esta imagen”, dijo. Él tampoco.

Redacción de Burcin Gercek en Gaziantep con Anne Chaon en Estambul. Editado por Catherine Triomphe en París. Traducción y edición en español por Yanina Olivera Whyte en Montevideo.