Un niño sale del mar mientras extrae petróleo derramado en la playa de Itapuama, ubicada en la ciudad de Cabo de Santo Agostinho, estado de Pernambuco, Brasil, el 21 de octubre de 2019 (AFP / Leo Malafaia)

Marea negra en Brasil, retrato local de un desastre

Río de Janeiro - Cuando las primeras manchas de petróleo aparecieron próximas a una ciudad costera del noreste de Brasil, empezaron las corridas en la oficina de la Agencia France-Presse en Río de Janeiro. ¿Dónde se halla esa ciudad? ¿A cuántos kilómetros está de la capital del estado en el que se encuentra? ¿Conocemos algún fotógrafo en la zona?

Los primeros días, las respuestas fueron poco alentadoras. Desde su aparición el 30 de agosto en el estado de Paraíba, la mancha de petróleo se había extendido a nueve estados, había contaminado playas paradisíacas, arrecifes y manglares. La fauna también había sufrido los efectos con  tortugas empantanadas y otros animales marinos dañados.

Un petrolero de bandera griega fue señalado por Brasilia como "el principal sospechoso" de la contaminación, que habría comenzado el 29 de julio a 700 km del litoral. Pero ya a mediados de noviembre, con la temporada estival que se aproxima, aún se desconoce la causa del derrame, que ya recorrió más de 2.200 km, bajó a lo largo del estado de Bahía y se mostró en Espírito Santo, al norte de Rio de Janeiro.

Rápidamente, en los primeros días de septiembre, fotos y videos inundaron las redes sociales, pero en la mayoría de los casos era casi imposible certificar su autenticidad y encontrar al autor.

Las agencias de protección ambiental y los institutos de investigación fueron los primeros en ofrecer imágenes confiables a la AFP.

Estas imágenes, que tuvieron el mérito de llenar los blancos de la cobertura, no bastaban para contar la historia de esta tragedia ambiental.

La mayoría de los fotógrafos de prensa, por razones del mercado laboral, están basados en las capitales de los estados brasileños y el petróleo llegaba a zonas cada vez más alejadas de esas ciudades, en un país de dimensiones continentales.

Pescados nadan cerca de una mancha de petróleo en las aguas de playa de Pedra do Sal en la ciudad de Salvador, estado Bahia, el 18 de octubre de 2019. (AFP / Mateus Morbeck)

En pocos días, me convertí en un lector habitual de la prensa del nordeste, tratando de buscar profesionales que pudieran enviarnos fotos. Un contacto me remitió a una persona que me recomendó una tercera, y así sucesivamente.

Entonces, fotos que mostraban voluntarios, pescadores, residentes o turistas limpiando playas, a veces con las manos desnudas, empezaron a llegar a la oficina de AFP en Río.

Un voluntario muestra sus guantes llenos de petróleo derramado en la playa Praia de Busca Vida en Camacari, estado de Bahía, Brasil, durante una operación de limpieza el 3 de noviembre de 2019 (AFP / Mateus Morbeck)
Un voluntario limpia el petróleo de la arena en una playa de un centro vacacional en Porto de Busca Vida en Lauro de Freitas, estado de Bahia, Brasil, el 3 de noviembre de 2019. (AFP / Antonello Veneri)

 

Finalmente, encontramos fotoperiodistas locales talentosos que llevaron al país y al mundo imágenes de lo que podría llegar a ser el peor desastre ambiental de Brasil.

"La primera sensación es la de caminar sobre la rocas sucias de la playa. Esta presencia es invasiva. Tratas de sacarte el petróleo de tu cuerpo y no lo consigues. Se adhiere a la piel, al equipo, a todo", cuenta Antonello Veneri, uno de los primeros fotógrafos en enviarnos sus imágenes.

Este fotógrafo italiano decidió instalarse en Bahía hace diez años. Captó sus primeras tomas con un teléfono inteligente en la playa de Pituba, en Salvador, la capital de Bahía. Se centró en el duro trabajo de los voluntarios, en todas las playas afectadas de la zona.

"Para muchas religiones afrobrasileñas, esta región es sagrada", afirma Veneri. "He estado mucho en estos lugares, amo esta ciudad y esta naturaleza. Me duele ver estas playas y sus rocas cubiertas de petróleo".

Vista de un cangrejo afectado por el petróleo en una playa de Lauro de Freitas, estado de Bahía, Brasil, el 2 de noviembre de 2019 (AFP / Antonello Veneri)

Al norte de Bahía, Mateus Morbeck, otro fotógrafo freelance, arquitecto de formación, empezó a cargar dos bolsos En uno llevaba una cámara, sus lentes y un dron, y en el otro todo tipo de equipos de protección contra el petróleo. Además tenía una máscara antigás, guantes y botas en el maletero de su coche y se dice que podría parecer un albañil.

"Es un horror, un desastre y me ha ocurrido recoger petróleo mientras saco fotos. Al principio no sabíamos cómo deshacernos de las manchas. No teníamos protección, guantes ni máscaras. La gente se las sacaba con sus propias manos y algunos tuvieron desmayos, vómitos. Con el tiempo, aprendimos a protegernos", explica Mateus.

Pero lo persigue la idea de que nada será suficiente para limpiar las playas. "Siento como si estuviera enjugando hielo. No sabemos quién es el enemigo ni cuánto tiempo seguirá atacándonos", dice.

"Los voluntarios han creado un grupo de WhatsApp para coordinar sus esfuerzos y se dirigen al lugar donde se les informa de la llegada de petróleo. Desde entonces no he soltado mi equipo".

Guantes de protección cubiertos de petróleo derramado en la playa Praia de Busca Vida en Camacari, estado de Bahía, Brasil, durante una operación de limpieza el 3 de noviembre de 2019 (AFP / Mateus Morbeck)
Un niño se limpia el petróleo de las piernas en playa Itapuama en la ciudad de Cabo de Santo Agostinho, estado de Pernambuco, Brasil, el 21 de octubre de 2019 (AFP / Leo Malafaia)

 

Pernambuco se ha convertido en emblema de la lucha contra esta lacra oscura y viscosa, a través de una fotografía sacada por Leonardo Malafaia, nacido y criado en la costa de este estado del que Recife es la capital.

El 21 de octubre, un adolescente, Everton Miguel dos Anjos, emergió del agua ennegrecida en la playa de Itapuama, Cabo de Santo Agostinho, con una gran bolsa de plástico manchada de petróleo sobre el pecho. En su mirada solo había desaliento.

Estos dos pernambucanos -uno frente a la cámara y el otro detrás de ella- hicieron comprender al mundo la magnitud de la crisis, que hasta entonces  no había llamado la atención del gobierno de Jair Bolsonaro ni de la comunidad internacional.

Un niño sale del mar mientras extrae petróleo derramado en la playa de Itapuama, ubicada en la ciudad de Cabo de Santo Agostinho, estado de Pernambuco, Brasil, el 21 de octubre de 2019 (AFP / Leo Malafaia)

Ese día Everton, de 13 años, sólo quería ayudar a su madre, Ivaneide Maria de Oliveira, propietaria de un puesto en la playa. Leonardo, el fotógrafo de 28 años, había llegado hasta ahí para retratar lo más fielmente posible esa localidad en la que hace unos años surfeó por primera vez.

La naturaleza es inseparable de la identidad de Pernambuco, explica Leonardo. "En muchos sentidos, estas playas son parte integral de nuestra identidad. Es triste ver estas manchas. Crecí en esta costa, mi abuelo era pescador. Son nuestras playas y las vidas de cientos de personas se ven afectadas y sufrirán las consecuencias del derrame de petróleo en los próximos años. Todo esto es indignante", afirma.

Un voluntario que quedó atascado del crudo derramado es ayudado en la playa de Janga en Paulista, estado de Pernambuco, Brasil, el 23 de octubre de 2019. (AFP / Leo Malafaia)
 
Un voluntario saca el crudo derramado en la playa de Janga en Paulista, estado de Pernambuco, Brasil, el 23 de octubre de 2019. (AFP / Leo Malafaia)

 

Cuando le dije a Leonardo que su foto estaba empezando a ser difundida por todo el mundo, no quiso creerlo. Luego se hizo viral en las redes sociales y se publicó en las selecciones de las "mejores fotos de la semana" de medios internacionales como The Guardian o France 2, en una doble página en Libération y en los principales periódicos brasileños, incluyendo O Globo y Folha de Sao Paulo.

Con esta instantánea, el joven freelance de Pernambuco recibió, a través de sus cuentas de redes sociales,  felicitaciones de todo el mundo, ofertas de ayuda para limpiar playas y propuestas de reportajes fotográficos. 

"Esa semana, aprendí más de lo que había aprendido en años de fotoperiodismo", dijo Leonardo.

Un voluntario limpia petróleo de una playa en Lauro de Freitas, estado de Bahía, Brasil, el 2 de noviembre de 2019 (AFP / Antonello Veneri)
Mauro Pimentel