“La ciudad que tanto quiero parece un campo de batalla”, dice Luis Robayo, fotógrafo de la AFP que desde hace 13 años vive en Cali y ha sido testigo de una decadencia que convirtió a esa urbe en el epicentro de la crisis en Colombia.
París - El 2 de mayo de 2011 el teléfono despertó al corresponsal en Islamabad Emmanuel Duparcq. Estados Unidos estaba por anunciar que había ultimado a Osama bin Laden en Pakistán, noticia que Emmanuel venía esperando desde hacía años. Horas más tarde estaba frente al recinto donde el jefe de Al Qaida había sido asesinado.
“Nunca pensé que llegaría el día en que los sobrevivientes de la guerra me dijeran que pasaban cosas peores en tiempos de paz”, escribe la subdirectora de la oficina de la AFP en Beirut, Layal Abou Rahal. Nacida en medio de la devastadora guerra civil de 15 años en Líbano, nunca imaginó el dolor, el hambre y la desesperanza que experimentaría su país más de dos décadas después.
Al conmemorarse el 3 de mayo el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la editora jefe global de la AFP, Sophie Huet, advierte que el coronavirus está atacando las funciones vitales del periodismo.
Al viajar a Wuhan para cubrir la investigación de la OMS sobre los orígenes del brote de coronavirus, la corresponsal de la AFP en Pekín Laurie Chen encontró una ciudad que se mueve bajo una tácita división entre quienes eligen olvidar y quienes eligen recordar los duros momentos del confinamiento obligado por la pandemia.